domingo, 6 de julio de 2014
The Wheel
La rueda continúa girando. No puedo evitar seguir con náuseas.
Otra vez ahogado entre sinsentidos. No escucho voz alguna, no entiendo ni lo que mi propio reflejo intenta decirme. No lo entiendo. Simplemente no lo entiendo. Cómo una única incógnita puede acarrear tanta incertidumbre? Me pierdo en pensamientos. Sigo carreteras interminables tomando incontables desvíos. No llego a ningún destino. No encuentro conclusión alguna. Por mucho que razone. Por muchas noches que me abandone a cavilar. No se qué quiero ni lo que busco. Me dejo guiar por la satisfacción inmediata. Por ese placer que nace de la mayor de las necesidades humanas. No una necesidad como animal. Una necesidad como individuo. Como persona. Como seres sociales que somos. Es suficiente saber que otro individuo está ahí. Que este no es el pozo de soledad que aparenta tantas veces. No estamos perdidos mientras Willson siga con nosotros. Aquello que esconde Pandora no es sino aquello que nos hace continuar. Ese alguien. Asuka en la orilla de un mar rojo.
Por ello es tan difícil decidir. Tan complicado tener el valor de caminar por un camino a solas, aunque sepas que no durará, pues todo camino lleva a algo. Todo camino lleva a alguien. Pero resulta aterrador. Soportas todo tipo de dolor con tal de no estar solo. Un hoyo en el que vuelvo a tropezar. No puedes generar ese daño bilateral. Uno debe decidirse y asumir las consecuencias. Pero el miedo sigue ahí. Miedo nacido de una falta de confianza. No puedo creer en este caballero sin capa ni coraje. Alguien con tan poco valor puede llegar hasta el final intacto? No se hasta cuando aguantará su aparente firmeza y compostura. No es sino un arlequín sonriente. Hasta cuando protege tan débil máscara? Encuentra dicha en tantas cosas y felicidad en tan pocas... Uno se pregunta si persigue esa felicidad o bien es él quien pone trabas, dificultando y escondiendo lo que a buenos ojos es lo que todos buscamos. Pienso y pienso. Me pierdo a pensar. Sigo tan perdido como al principio.
Y la Rueda sigue girando.
domingo, 11 de mayo de 2014
Hearts & Dreams
Suspiro de aire. Te escapaste de mi boca y te sigo buscando entre las nubes.
Pedazo de un deseo. Fragmento de un sueño. Fuiste tan irreal como la sombra que veo ahora?
Recuerdo cazar tu aliento y maravillarme con cada sonrisa. Aún puedo verla en cada rincón con solo abstraerme. Y qué si no fue más que un sueño? Es un castigo que sea capaz de recordarlo aunque tú me olvides, onírica musa? Quizá no debería haber permitido que despertáramos. No hubiera soltado tu mano ni me hubiera dado la vuelta. Te habría abrazado con todo mi ser y te habría susurrado al oído hasta perder la voz. Me acuesto cada noche intentando volver a ese sueño, buscando volver a tu lado, mi morfeica diosa. Única flor en mi desierto vespertino. Aún escucho canciones que te evocan, a ti y a muchas otras estrellas.
Mas no debo desesperar, pues solo eres el pedazo de un deseo. Un sueño fragmentado e inconexo. Una imagen imborrable. Una voz que reconocería hasta en la peor pesadilla. Un aroma que se confunde con la brisa de la mañana. Un tacto que nunca encuentro.
En definitiva, un fantasma de amor. Una bella fantasía mezclada con recuerdo. Bañémonos una vez más en el cielo de la noche. Compartamos este sueño que puedes negar y evadir, mas yo no. Acércate. Cógeme de la mano. Brindemos con nuestros labios nuestro onírico reencuentro. Bebamos de nuestras bocas pura ambrosía. Demos vueltas bajo la luna, arropados por la noche y nuestros brazos. Déjame repetir en sueños una y otra vez "quédate conmigo".
jueves, 8 de mayo de 2014
There's another sky
Abres los ojos una y otra vez hasta chocar contra el techo. Escapas de un sueño que a penas recuerdas y, no obstante, prefieres volver a ese onírico mundo antes que enfrentarte a ese cielo pálido y extraño. Dónde están las estrellas a las que siempre contemplas? Has decidido finalmente tapiar el firmamento? Ya no miras hacia arriba sino para buscar nubes.
Qué ha sido de tu mar de niebla? Das la espalda a tu propio cuadro y escuchas en bucle el hipnótico son de un piano o bien liberas tu mente con teatros de sombras. Tus ojos duelen de haberte cegado tantas veces. Te has quemado y aprendes de la experiencia.
¿Y qué? Si mis ojos arden puedo seguir entregándome ciegamente a aquello que busco. Soy ciego y estúpido. Un triste adicto. Procrastino aquello que me define. Aquello que me da fuerzas para no soñar más. Levantarme de la cama y entregarme a la vida. Si he nublado mi cielo es para mirar al frente durante un tiempo. Necesito romper este techo. Atravesarlo y no mirar atrás. Sé que estáis ahí, mi océano de estrellas. Necesito sumergirme y ahogarme una y mil veces más. Tengo que beber hasta secar de nuevo mi garganta, mar del firmamento.
Hoy La Torre yace invertida. Mañana Los Amantes volverán a salir de la baraja. Entreguémonos a la rueda de la Fortuna. No dejemos de vivir.
jueves, 20 de marzo de 2014
Downfallen
Abrumado. Agonizo aplastado por este torrente de confusión.
Abrí esa puerta sin pensar. Abracé las aguas y me sumergí ensimismado. Entregué mi todo y fui arrastrado sin compasión. Sacié mi sed una y otra vez. Estallé en el más sincero de los gozos. Cerré los ojos.
Desperté. Y tenía miedo. Aún no sé de donde ha salido. Me ancla contra este muro. Ya no disfruto de este mar. Ni rastro de la cordura.
Dónde están mis alas blancas? Ennegrecen bajo este cielo sin estrellas y sus plumas caen poco a poco. Por qué no puedo volar alto sin quemarme. Nunca más volveré a ver el sol de frente? Arranco desesperado cada uno de mis pensamientos. Apuñalo mis sueños y nada consigo. Ensucio más y más el suelo sobre el que yazco. Pintando de rojo el cuadro de mi existencia.
Las manos que agarro no hacen sino reírse de mí.
Nado sumergido en este charco de sangre y sal, buscando la superficie. Sigo sin entender nada.
Abrí esa puerta sin pensar. Abracé las aguas y me sumergí ensimismado. Entregué mi todo y fui arrastrado sin compasión. Sacié mi sed una y otra vez. Estallé en el más sincero de los gozos. Cerré los ojos.
Desperté. Y tenía miedo. Aún no sé de donde ha salido. Me ancla contra este muro. Ya no disfruto de este mar. Ni rastro de la cordura.
Dónde están mis alas blancas? Ennegrecen bajo este cielo sin estrellas y sus plumas caen poco a poco. Por qué no puedo volar alto sin quemarme. Nunca más volveré a ver el sol de frente? Arranco desesperado cada uno de mis pensamientos. Apuñalo mis sueños y nada consigo. Ensucio más y más el suelo sobre el que yazco. Pintando de rojo el cuadro de mi existencia.
Las manos que agarro no hacen sino reírse de mí.
Nado sumergido en este charco de sangre y sal, buscando la superficie. Sigo sin entender nada.
jueves, 6 de marzo de 2014
Little Romance
Atrapado en el ciclo de noche y día.
Engañado una y otra vez por las burlonas estrellas, sigues levantándote a cada mañana buscando el sol con la mirada. A qué debo esta estúpida ilusión? Esta sonrisa atrofiada? Estos ojos secos y este pecho vacío? Por qué sigue latiendo? Por quién respiro? Hace tanto que no atrapo el aliento que busco...
Y pese a ello sigo cruzando miradas y sigo viviendo fantasías e historias de amor al hacerlo. Tú y yo, somos los dueños y protagonistas del mayor de los romances durante a penas segundos. Volamos imbuidos en una absoluta sensación de paz. Olvido el ahora, olvido el aquí con solo mirarte a los ojos. Tú ni siquiera sospechas el bien y el daño que me haces. Pero me levanto cada día con la esperanza de volver a vivir nuestra breve historia de amor. Nuestros mili segundos de pasión desenfrenada y delicada ternura. Nuestras puestas de sol y nuestros paseos a la orilla de un mar anaranjado. Llenaría un álbum con nuestras pequeñas imágenes. Grabaría un disco con todas las canciones que me surcan el pensamiento al contemplar ese iris que refleja mi interna sonrisa. Te escribiría el libro de todas las palabras en las que nos sumergimos.
Pero el momento es tan breve, tan fugaz, tan insignificante... Con solo romper la estrecha línea que une nuestras pupilas, todo se acaba. Nuestro pequeño mundo se derrumba. Me rompes el corazón a cada pestañeo.
Por ello te maldigo y te ofrezco todo mi agradecimiento, mi breve cómplice, mi fugaz amante. Sueño buscando tus ojos en las sombras. Despierto cada mañana buscando el sol con la mirada. Estúpidamente ilusionado. Sonriendo cansado. Con los ojos exhaustos de tan largas noches y mi pecho solo buscando ser llenado por otra pequeña aventura. Pulso acelerado. Respirando el aire de la mañana tratando de encontrar tu aliento un día más.
Engañado una y otra vez por las burlonas estrellas, sigues levantándote a cada mañana buscando el sol con la mirada. A qué debo esta estúpida ilusión? Esta sonrisa atrofiada? Estos ojos secos y este pecho vacío? Por qué sigue latiendo? Por quién respiro? Hace tanto que no atrapo el aliento que busco...
Y pese a ello sigo cruzando miradas y sigo viviendo fantasías e historias de amor al hacerlo. Tú y yo, somos los dueños y protagonistas del mayor de los romances durante a penas segundos. Volamos imbuidos en una absoluta sensación de paz. Olvido el ahora, olvido el aquí con solo mirarte a los ojos. Tú ni siquiera sospechas el bien y el daño que me haces. Pero me levanto cada día con la esperanza de volver a vivir nuestra breve historia de amor. Nuestros mili segundos de pasión desenfrenada y delicada ternura. Nuestras puestas de sol y nuestros paseos a la orilla de un mar anaranjado. Llenaría un álbum con nuestras pequeñas imágenes. Grabaría un disco con todas las canciones que me surcan el pensamiento al contemplar ese iris que refleja mi interna sonrisa. Te escribiría el libro de todas las palabras en las que nos sumergimos.
Pero el momento es tan breve, tan fugaz, tan insignificante... Con solo romper la estrecha línea que une nuestras pupilas, todo se acaba. Nuestro pequeño mundo se derrumba. Me rompes el corazón a cada pestañeo.
Por ello te maldigo y te ofrezco todo mi agradecimiento, mi breve cómplice, mi fugaz amante. Sueño buscando tus ojos en las sombras. Despierto cada mañana buscando el sol con la mirada. Estúpidamente ilusionado. Sonriendo cansado. Con los ojos exhaustos de tan largas noches y mi pecho solo buscando ser llenado por otra pequeña aventura. Pulso acelerado. Respirando el aire de la mañana tratando de encontrar tu aliento un día más.
miércoles, 6 de noviembre de 2013
Here again?
Todavía en la orilla. Todavía contemplando las olas.
El sol se pone sobre dunas espumosas mientras ese conocido vacío vuelve a ocupar su lugar. Me cegó el sol cuando estaba buscando luz. Una esquirla, un desello, me hubiera bastado. Pero mis ojos se posaron sobre la más cercana estrella, la misma que veo desaparecer ahora. Siempre supe que pasaría. Pasa todos los días. Es el ciclo natural de las cosas. Pero una vez más, soñé con un imposible. Un dulce sueño en el que fui feliz, por poco tiempo que fuera. Disfruté cada momento bañado por su luz. Radiante. Pletórico. Feliz. Las noches se hacían eternas y los días cortos. Sonreía con que solo estuviera ahí. No necesitaba nada más. Pero poco a poco quise abrir más los ojos. Quise acercarme más. El calor era delicioso y la luz magnífica.
Pero los días de sol terminaron con el Invierno. Una gran masa negra eclipsó mi astro favorito. Y por mucho que brillara cada noche, volvía a ponerse delante de él sin descanso.
No hay corazón, por fuerte que sea, que logre soportar semejante castigo. Tuve que abrir mi paraguas para cubrirme de la lluvia. Tuve que volver a sentarme en la orilla, junto con mis viejos conocidos. Tuve que volver a contemplar las olas, anhelando esa felicidad innominada. Esa necesidad vital que tenemos aquellos que contemplamos mares de niebla. Esa razón por la que vaciar tu mente y ocuparla con un rostro. Con una voz. Con un aroma.
Vuelvo a caer al vacío de la incertidumbre, buscando destellos que se conviertan en estrellas.
No puede abandonarnos por mucho que se lo pidamos ni por mucho que lo deseemos. Bien es cierto que la esperanza es el último de los males, que atesoramos fieramente en nuestra latente Caja de Pandora.
lunes, 21 de octubre de 2013
sábado, 6 de julio de 2013
Doubtful Blade
¿Nacido para un propósito?
¿Engendrado con qué fin?
¿Vivir?
¿Qué vida he de vivir?
¿Qué camino he de seguir?
¿Quién define el yo y quién define sus sueños?
¿Quién?
¿Y por qué yo?
¿Por qué nosotros, los humanos?
Lánzame al cosmos, enarbolando estas preguntas, cortando con ellas el eterno firmamento.
Catapúltame hacia las estrellas y yo atravesaré el centro de cualquier galaxia para hallar respuesta.
¿Engendrado con qué fin?
¿Vivir?
¿Qué vida he de vivir?
¿Qué camino he de seguir?
¿Quién define el yo y quién define sus sueños?
¿Quién?
¿Y por qué yo?
¿Por qué nosotros, los humanos?
Lánzame al cosmos, enarbolando estas preguntas, cortando con ellas el eterno firmamento.
Catapúltame hacia las estrellas y yo atravesaré el centro de cualquier galaxia para hallar respuesta.
A place to go
Escapo y escapo.
No me detengo en mi empeño de poner distancia entre esa terrible sombra y yo.
Sólo mientras duermo es capaz de alcanzarme y atormentarme. Vuelvo a correr para alejarme de ella.
Vivo en esta eterna lucha, en este eterno ciclo de sueño y vigilia, en esta continua rueda de dolor y miedo.
Mas no corro sin rumbo ni guía. Huyo hacía un fuego fatuo, tal vez una luz artificial. Pero es ella quien, sin intentarlo y sin pretenderlo siquiera, me da fuerzas para seguir.
Un objetivo inalcanzable. Una eterna esperanza. Mientras yo continúo odiando más y más a esa sombra, esa luz me hace sonreír cada día.
Escuchando la dulce melodía que evoca su esplendor. Sentado en cualquier lugar despidiendo con miedo cada sol. Mas el miedo no es suficiente para quitarme las ganas de soñar. De soñar con la luz que volveré a contemplar cada día.
Por eso, cada vez que sufra, cada vez que sienta esa sombra cerca de mí, correré hacia un fuego fatuo, una luz artificial. Acompañado siempre de su natural sinfonía.
Un cuadro, una estatua, una canción... no siente ni ama. Y pese a no ser correspondido, ¿no puedo acaso enamorarme de su belleza?
No me detengo en mi empeño de poner distancia entre esa terrible sombra y yo.
Sólo mientras duermo es capaz de alcanzarme y atormentarme. Vuelvo a correr para alejarme de ella.
Vivo en esta eterna lucha, en este eterno ciclo de sueño y vigilia, en esta continua rueda de dolor y miedo.
Mas no corro sin rumbo ni guía. Huyo hacía un fuego fatuo, tal vez una luz artificial. Pero es ella quien, sin intentarlo y sin pretenderlo siquiera, me da fuerzas para seguir.
Un objetivo inalcanzable. Una eterna esperanza. Mientras yo continúo odiando más y más a esa sombra, esa luz me hace sonreír cada día.
Escuchando la dulce melodía que evoca su esplendor. Sentado en cualquier lugar despidiendo con miedo cada sol. Mas el miedo no es suficiente para quitarme las ganas de soñar. De soñar con la luz que volveré a contemplar cada día.
Por eso, cada vez que sufra, cada vez que sienta esa sombra cerca de mí, correré hacia un fuego fatuo, una luz artificial. Acompañado siempre de su natural sinfonía.
Un cuadro, una estatua, una canción... no siente ni ama. Y pese a no ser correspondido, ¿no puedo acaso enamorarme de su belleza?
sábado, 22 de junio de 2013
Wanna grab you, yellow star
Por mucho que mire al cielo, no seré capaz de tocarlo siquiera.
Por mucho que me esfuerce, no caminaré sobre las nubes.
Por mucho que el sol me sonría e ilumine mi rostro, nunca me invitará mas que a contemplarlo.
No me concederá una mísera noche. Partirá en cada ocaso. Me abandonará a cada atardecer. Conforme pasan los días, ha permanecido cada vez más tiempo. Cada día he disfrutado más y más de su presencia. Cada día ha brillado más y más para mí. Cada noche he temido más y más que no volviera a brillar. Y conforme el tiempo sigue su curso, parece que lo iré perdiendo día a día.
No quiero. No la puedo perder. A esa estrella que desde el último solsticio ha estado más y más presente en mi vida. A esa estrella que desde hoy empezará a irse cada vez más. Quiero agarrarlo con fuerza y no dejar que se vaya, pero me sigue asustando el dolor. Sé que puede quemarme aún sin pretenderlo. Sé que si voy demasiado rápido, desaparecerá en el horizonte.
Y no hago nada, salvo contemplar como se aleja día tras día y desaparece noche tras noche.
Los sueños y las esperanzas son el castigo más doloroso para quien contempla el firmamento y sus estrellas.
Por mucho que me esfuerce, no caminaré sobre las nubes.
Por mucho que el sol me sonría e ilumine mi rostro, nunca me invitará mas que a contemplarlo.
No me concederá una mísera noche. Partirá en cada ocaso. Me abandonará a cada atardecer. Conforme pasan los días, ha permanecido cada vez más tiempo. Cada día he disfrutado más y más de su presencia. Cada día ha brillado más y más para mí. Cada noche he temido más y más que no volviera a brillar. Y conforme el tiempo sigue su curso, parece que lo iré perdiendo día a día.
No quiero. No la puedo perder. A esa estrella que desde el último solsticio ha estado más y más presente en mi vida. A esa estrella que desde hoy empezará a irse cada vez más. Quiero agarrarlo con fuerza y no dejar que se vaya, pero me sigue asustando el dolor. Sé que puede quemarme aún sin pretenderlo. Sé que si voy demasiado rápido, desaparecerá en el horizonte.
Y no hago nada, salvo contemplar como se aleja día tras día y desaparece noche tras noche.
Los sueños y las esperanzas son el castigo más doloroso para quien contempla el firmamento y sus estrellas.
miércoles, 8 de mayo de 2013
N - Cap. 6: Duelo
- ¿Cómo que qué hago aquí?-contestó sorprendido Jack Valentines-. ¿Qué hay de malo en reencontrarse con un amigo en una bonita noche como esta?
- No tengo una buena noche. Y no recuerdo que seamos amigos.
- ¿Por qué dices eso?-tomó una pequeña pausa mientras observaba el sucio almacén-. Hay que ver cómo has dejado esto... ¿Es que aún no has aprendido nada?
- No voy a escuchar sermones de un viejo como tú.
- Eh, tranquilo. Al menos querrás saber por qué estoy realmente aquí, ¿no? Pues verás...
Pero N ya le había dado la espalda al orador, sin intención de oír nada más. Había tenido la mala suerte de coincidir en varias ocasines con su supuesto amigo, y no las recordaba con muy buenos ojos. Para mayor mosqueo, acababa de recordar que esa noche volvía a casa sin cobrar, por lo que Valentines había vuelto sus esfuerzos por olvidarlo, completamente inútiles.
- Sí. Parece que todavía no has aprendido nada-susurró la voz de Mr. Valentines a detrás de él-. No me des la espalda, polluelo.
"Yomi" había decidido posarse en la espalda de N, imulsada por la enfundada mano de su dueño.
- Ten cuidado. "Yomi" anda un poco resfriada estos días. No se sabe cuando puede estornudar.
- ¿Me estás amenazando con esa reliquia, cowboy?
- Poco puedes hacer en estos moentos con tu juguete de coleccionista, gran guerrero.
- ¿A qué has venido, Jack?
- ¡Oh! Ahora quieres escucharme. ¿Es realmente necesario interponer a mi amiga entre nosotros para ganar tu atención? Pues como te iba diciendo...
Valentines apartó rapidamente el brazo con el que mantenía la atención de N, evitando así el corte ascendente que describió la hoja que este empuñaba.
N continuo acometiendo sin descanso contra Valentines, el cual de momento se limitaba a esquivar los letales golpes. Era consciente de que esa hoja lo desmembraria sin ningun miramiento una vez entrara en contacto con su cuerpo.
- Que ocurre, Jack? Vas a limitarte a la defensa?- pregunto N provocativamente-.
El aludido continuo en su tarea de mantenerse con vida, en lugar de contestar a las infantiles provocaciones de su agresor. El espacio no era suficiente para continuar la contienda. Atravesando una ventana, Valentines se propulsó en dirección a la oscura noche que poblaba las calles. "No pienso seguirte, Jack", pensó N, "No puedes pensar que sea tan idiota". Con pisada firme, el liviano asesino atravesó las puertas del almacén. Pero Valentines no estaba muy de acuerdo. Una bala silbó extremadamente cerca del rostro de N. El espadachín lamió gozosamente la sangre que se precipitaba por una de sus mejillas. Sintió como, lentamente, un frenético éxtasis lograba hacer resonar su corazón por toda la lamentable estancia. Poco a poco, su respiración se fue acelerando, interpretando un rítmico solo en mitad del silencioso concierto que estaba tomando lugar en mitad de la noche. N no pudo reprimir una risa nerviosa.
- Je... Jajajajajajajaja - rió como una hiena histérica -. ¿Pretendes provocarme, Jack?¡JAJAJAJAJAJAJAJA!
- Eres patético cuando pierdes las formas, N.
Bajo su sombrero, Jack Valentines esbozó una zorruna sonrisa. Había conseguido volver a encañonar a N de espaldas a él, justo en la dirección opuesta de la que había surgido la bala, y a hacia la que N gritaba.
- ¿Otro de tus cacharros? - preguntó N con el ánimo recuperado-. No estaría de más que invirtieras tus ganancias en un poco de dignidad, antes que en estas triquiñuelas.
- Algunos sólo tenemos una vida que gastar, polluelo - explicó con deliberada calma el aludido -. Sabes que nunca podría enfrentarme a ti cara a cara.
- ¿Eso que huelo es miedo, Jack?
- Parece que has estado metiendo las narices en asuntos de adultos, pequeño. Y los mayores me han pedido que venga a darte unos azotes.
- Hablas como mi madre y haces cualquier cosa por dinero. Sin duda esos cerdos no erran al llamarme entre chillidos hijo de...
Bang.
- No tengo interés en continuar esta conversación, viejo amigo. Descuida, no me olvidaré de darle de comer a Noirette.
Pero N no podía responder en aquel momento. Una de las muchas pegas de tener el cráneo perforado por una bala de semejante diámetro.
- Hasta pronto, N. No me guardes rencor.
(...)
Una sombría figura carga con un ensangrientado bulto a través de la moribunda urbe. Los protágonistas han cambiado, mas no varía la escena acontecida hace a penas unas horas. El destino es sin duda una rueda que no deja de girar.
La noche se despide con el marcador a favor de la muerte
- No tengo una buena noche. Y no recuerdo que seamos amigos.
- ¿Por qué dices eso?-tomó una pequeña pausa mientras observaba el sucio almacén-. Hay que ver cómo has dejado esto... ¿Es que aún no has aprendido nada?
- No voy a escuchar sermones de un viejo como tú.
- Eh, tranquilo. Al menos querrás saber por qué estoy realmente aquí, ¿no? Pues verás...
Pero N ya le había dado la espalda al orador, sin intención de oír nada más. Había tenido la mala suerte de coincidir en varias ocasines con su supuesto amigo, y no las recordaba con muy buenos ojos. Para mayor mosqueo, acababa de recordar que esa noche volvía a casa sin cobrar, por lo que Valentines había vuelto sus esfuerzos por olvidarlo, completamente inútiles.
- Sí. Parece que todavía no has aprendido nada-susurró la voz de Mr. Valentines a detrás de él-. No me des la espalda, polluelo.
"Yomi" había decidido posarse en la espalda de N, imulsada por la enfundada mano de su dueño.
- Ten cuidado. "Yomi" anda un poco resfriada estos días. No se sabe cuando puede estornudar.
- ¿Me estás amenazando con esa reliquia, cowboy?
- Poco puedes hacer en estos moentos con tu juguete de coleccionista, gran guerrero.
- ¿A qué has venido, Jack?
- ¡Oh! Ahora quieres escucharme. ¿Es realmente necesario interponer a mi amiga entre nosotros para ganar tu atención? Pues como te iba diciendo...
Valentines apartó rapidamente el brazo con el que mantenía la atención de N, evitando así el corte ascendente que describió la hoja que este empuñaba.
N continuo acometiendo sin descanso contra Valentines, el cual de momento se limitaba a esquivar los letales golpes. Era consciente de que esa hoja lo desmembraria sin ningun miramiento una vez entrara en contacto con su cuerpo.
- Que ocurre, Jack? Vas a limitarte a la defensa?- pregunto N provocativamente-.
El aludido continuo en su tarea de mantenerse con vida, en lugar de contestar a las infantiles provocaciones de su agresor. El espacio no era suficiente para continuar la contienda. Atravesando una ventana, Valentines se propulsó en dirección a la oscura noche que poblaba las calles. "No pienso seguirte, Jack", pensó N, "No puedes pensar que sea tan idiota". Con pisada firme, el liviano asesino atravesó las puertas del almacén. Pero Valentines no estaba muy de acuerdo. Una bala silbó extremadamente cerca del rostro de N. El espadachín lamió gozosamente la sangre que se precipitaba por una de sus mejillas. Sintió como, lentamente, un frenético éxtasis lograba hacer resonar su corazón por toda la lamentable estancia. Poco a poco, su respiración se fue acelerando, interpretando un rítmico solo en mitad del silencioso concierto que estaba tomando lugar en mitad de la noche. N no pudo reprimir una risa nerviosa.
- Je... Jajajajajajajaja - rió como una hiena histérica -. ¿Pretendes provocarme, Jack?¡JAJAJAJAJAJAJAJA!
- Eres patético cuando pierdes las formas, N.
Bajo su sombrero, Jack Valentines esbozó una zorruna sonrisa. Había conseguido volver a encañonar a N de espaldas a él, justo en la dirección opuesta de la que había surgido la bala, y a hacia la que N gritaba.
- ¿Otro de tus cacharros? - preguntó N con el ánimo recuperado-. No estaría de más que invirtieras tus ganancias en un poco de dignidad, antes que en estas triquiñuelas.
- Algunos sólo tenemos una vida que gastar, polluelo - explicó con deliberada calma el aludido -. Sabes que nunca podría enfrentarme a ti cara a cara.
- ¿Eso que huelo es miedo, Jack?
- Parece que has estado metiendo las narices en asuntos de adultos, pequeño. Y los mayores me han pedido que venga a darte unos azotes.
- Hablas como mi madre y haces cualquier cosa por dinero. Sin duda esos cerdos no erran al llamarme entre chillidos hijo de...
Bang.
- No tengo interés en continuar esta conversación, viejo amigo. Descuida, no me olvidaré de darle de comer a Noirette.
Pero N no podía responder en aquel momento. Una de las muchas pegas de tener el cráneo perforado por una bala de semejante diámetro.
- Hasta pronto, N. No me guardes rencor.
(...)
Una sombría figura carga con un ensangrientado bulto a través de la moribunda urbe. Los protágonistas han cambiado, mas no varía la escena acontecida hace a penas unas horas. El destino es sin duda una rueda que no deja de girar.
La noche se despide con el marcador a favor de la muerte
sábado, 29 de diciembre de 2012
Aozora
Pequeña esquirla de luz. Destello fugaz.
Tumbado entre las olas. Mirada perdida. Qué anhelo ver entre las cristalinas dunas? El sol juguetea sobre las aguas emitiendo intermitentes reflejos sobre mi rostro. Océano de lágrimas, qué hago flotando sobre ti? No soy yo quien contempla postrado el horizonte, sino una parte de mí. Una parte que se siente sola y náufraga. Una parte que quiere volver a ver un rostro al que amar. Un corazón con ganas de reír. Un corazón que ha llorado el océano sobre el que flota. Un corazón que no puede besar ni abrazar. Un corazón que se desespera por hacerlo. Un corazón que me grita y golpea. Un corazón que está harto de flotar.
Dueles cuando camino. Dueles cuando quieto estoy. Dueles cuando vuelvo mi rostro. Dueles cuando miro al frente de nuevo. Buscas enloquecerme. Quieres destrozar mi cabeza. Quieres... Quieres ese destello fugaz. Esa esquirla de luz. Esa estrella sin nombre ni forma. Esa sonrisa de humo.
Eres un romántico del amor. No quieres mujeres ni doncellas. Compones versos a corazones y pierdes el sueño por soñar. Irracional fragmento del alma humana. Cuanto más te odio más te necesito. Déjame tumbarme a tu lado. Anhelemos juntos esa esquirla de luz. Ese destello fugaz. Esa estrella sin nombre. Esa sonrisa de humo. Esa fantasía. Ese fantasmal corazón. Esa figura nebuliforme. Ese amor innominado.
viernes, 27 de abril de 2012
Masquerade
Saltemos todos y bailemos sumidos en la más absoluta demencia. No hay compás ni tempo. Solo desahogaros pisoteando el mundo que tantos puñales os ha clavado.
Quién eres tú? "Cómo, no me roconoces?" Prueba a retirar esa máscara. Es que debemos vivir siempre en un carnaval? No podemos hablar a la cara mientras carezcamos de rostros. Es un pecado mentir en un mundo de mentiras? Por qué no usar la divisa? Hay alguna razón para mostrar al mundo el monstruo que duerme en cada uno de nosotros? No lo creo así. La bífida lengua de la mentira como espada y mi sonrisa como escudo. Somos caballeros de la falacia. Nobles defensores del engaño y la autosatisfacción.
Qué es lo que temo? La ira. Las pequeñas grietas de mi armadura. Aquello que deja entrever mi auténtico ser. El autocontrol templa mi acero y recubre mis flaquezas.
Si la vida es un juego, si la vida es una mentira, jugaré conforme a las normas. Debo hacerte feliz? Debo despreciarte? A ti, quién todo me lo ocultas? Es hipócrita mi odio? No puedo rogar que retires tu máscara sin antes retirar la mía.
En qué acabará pues esta exhibición de despropósitos? A quién puedo preguntar? En quién puedo realmente confiar? Ruego por una salida. Una absurda válvula de escape. Ruego por esta danza sin control. Que continue el carnaval! Esta Masquerade sin fin...
sábado, 3 de marzo de 2012
Contra la pared (Alegoría)
Saltaron chispas y se prendió la lumbre. El frío se disipó sobrecogido. ¿Qué macabra jugada había sido artífice de que el dios errara en su cometido? Ese monstruo bicéfalo que había engendrado dejó al héroe desarmado, indefenso, perdido en un imposible rompecabezas, en un laberinto sin salida. Abandonó su valentía y cayó al suelo llorando de terror. ¿Qué hacer?¿Cómo librarse del tormento y del castigo?¿Cómo afrontar esta dura prueba? Nadie contestó sus ahogadas preguntas, pues a nadie fueron formuladas. Hacía tiempo que el león había sido encerrado, sin que pudiera guiar a nuestro amigo. Nada podía hacer, pues, sino rogar al destino que diera fin a su pena de alguna forma. Sí, de una forma u otra.
jueves, 19 de enero de 2012
¡Bang! Headshot
Caída libre. Excitación exponencial.
Atravieso el espacio que me separa con el suelo a una velocidad preocupantemente absurda. No se donde caigo ni contra qué me estrellaré, pero es lo de menos. Vuelo sin alas en dirección perpendicular a la realidad. La gravedad tira de mí con más afecto del que haya podido sentir nunca. Busca que abrace el centro de su fuerza sin tener en cuenta que no habrá más "yo" cuando impacte contra el suelo. Esta idea se haría graciosa en la mente de alguien que no estuviera protagonizando la misma. Actualmente, mi desmembramiento total se vuelve algo curiosamente preocupante. Curioso, porque haga lo que haga, es un inevitable destino. Desde esta altura podría atravesar medio mundo para hallar un hermoso lugar en el que fallecer. Podría pasar por encima de mi casa y saludar a mis vecinos mientras el viento vuelve mi rostro una masa sanguinolenta. Podría atravesar el espacio aéreo de un Jet privado y darle una hermosa vista con la que recrearse a cualquier ricachón en viaje de negocios. Podría atravesar capitales del mundo sólo para oír "¿Es un pájaro?", "Es un avión"... Hay tantas posibilidades ahora que mi vida se halla en el umbral de la muerte... Sufró un alocado "Brainstorm" en mi cabeza, fruto seguramente del exceso de sangre que se aglutina en mi cerebro. Saludo a un par de patos que viajan dirección Este y que, ofensivamente, no me devuelven el saludo. Eso es mala señal. El tiempo se me acaba y no lo puedo detener ( Hey brother, Welcome to Hell ). La espera puede conmigo. Parece que no seré capaz de ser puntual ni para terminar con mi vida...
(BANG!)
Se acabó. Final. Game Over. No pienso ser una marioneta de los hados. No pienso dejar que el destino dirija mis pisadas. Esto acaba como yo decido que acaba. A punta de pistola. A 300 m sobre el suelo. Y pienso continuar abajo y abajo. Hasta las entrañas del infierno. Una para mi y otra para ti. Al menos he aprendido a compartir en esta vida. I'll be looking forward to hearing from you . No pienses que la muerte te dará reposo. Todo puede volver a acabar con un "¡BANG! Headshot". No anheles la muerte ni por una fracción de segundo. Vive con miedo. Disfruta la incertidumbre. La espera. Esa caída libre. Porque al final no hallarás el duro suelo, no.
No esperes lo desconocido.
Pues es lo desconocido quien te estará esperando.
Atravieso el espacio que me separa con el suelo a una velocidad preocupantemente absurda. No se donde caigo ni contra qué me estrellaré, pero es lo de menos. Vuelo sin alas en dirección perpendicular a la realidad. La gravedad tira de mí con más afecto del que haya podido sentir nunca. Busca que abrace el centro de su fuerza sin tener en cuenta que no habrá más "yo" cuando impacte contra el suelo. Esta idea se haría graciosa en la mente de alguien que no estuviera protagonizando la misma. Actualmente, mi desmembramiento total se vuelve algo curiosamente preocupante. Curioso, porque haga lo que haga, es un inevitable destino. Desde esta altura podría atravesar medio mundo para hallar un hermoso lugar en el que fallecer. Podría pasar por encima de mi casa y saludar a mis vecinos mientras el viento vuelve mi rostro una masa sanguinolenta. Podría atravesar el espacio aéreo de un Jet privado y darle una hermosa vista con la que recrearse a cualquier ricachón en viaje de negocios. Podría atravesar capitales del mundo sólo para oír "¿Es un pájaro?", "Es un avión"... Hay tantas posibilidades ahora que mi vida se halla en el umbral de la muerte... Sufró un alocado "Brainstorm" en mi cabeza, fruto seguramente del exceso de sangre que se aglutina en mi cerebro. Saludo a un par de patos que viajan dirección Este y que, ofensivamente, no me devuelven el saludo. Eso es mala señal. El tiempo se me acaba y no lo puedo detener ( Hey brother, Welcome to Hell ). La espera puede conmigo. Parece que no seré capaz de ser puntual ni para terminar con mi vida...
(BANG!)
Se acabó. Final. Game Over. No pienso ser una marioneta de los hados. No pienso dejar que el destino dirija mis pisadas. Esto acaba como yo decido que acaba. A punta de pistola. A 300 m sobre el suelo. Y pienso continuar abajo y abajo. Hasta las entrañas del infierno. Una para mi y otra para ti. Al menos he aprendido a compartir en esta vida. I'll be looking forward to hearing from you . No pienses que la muerte te dará reposo. Todo puede volver a acabar con un "¡BANG! Headshot". No anheles la muerte ni por una fracción de segundo. Vive con miedo. Disfruta la incertidumbre. La espera. Esa caída libre. Porque al final no hallarás el duro suelo, no.
No esperes lo desconocido.
Pues es lo desconocido quien te estará esperando.
miércoles, 18 de enero de 2012
Taiyo
Abraza el calor de la furia y escupe contra ese desdeñoso cielo que devuelve vez tras vez tus muestras de desprecio.
(...)
Persigo el rayo que enciende la llama del horizonte. Corro entre las nubes maldiciendo el cosmos. Huyo de la luz en busca del resplandor de un fulgor inalcanzable. Frío en las alturas que hace arder mi irreal cuerpo. Dolor lacerante en mi real espíritu.
(...)
Vuela, hermesoide surrealista. Vuela hasta alcanzar tu sueño carmesí. Alcanza esa llama atemporal. Esa llama que está en cualquier lugar y en ninguno. Ese sol de fantasía que se manifiesta cada vez que los dioses cubren el cielo con su manto estrellado. Fúndete en la llama y sé el lucero que guía las esperanzas de aquellos que miran expectantes hacia el mañana.
(...)
Un día el sol se apagará.
Pero tú... Tú serás la luz que eclipse su recuerdo.
GRITA.
Que tu grito sea la llama que ilumine el cosmos.
Que tus ojos siempre estén presentes, para devolverle la mirada al soñador que se pierda en la inmensidad del glorioso firmamento.
(...)
Persigo el rayo que enciende la llama del horizonte. Corro entre las nubes maldiciendo el cosmos. Huyo de la luz en busca del resplandor de un fulgor inalcanzable. Frío en las alturas que hace arder mi irreal cuerpo. Dolor lacerante en mi real espíritu.
(...)
Vuela, hermesoide surrealista. Vuela hasta alcanzar tu sueño carmesí. Alcanza esa llama atemporal. Esa llama que está en cualquier lugar y en ninguno. Ese sol de fantasía que se manifiesta cada vez que los dioses cubren el cielo con su manto estrellado. Fúndete en la llama y sé el lucero que guía las esperanzas de aquellos que miran expectantes hacia el mañana.
(...)
Un día el sol se apagará.
Pero tú... Tú serás la luz que eclipse su recuerdo.
GRITA.
Que tu grito sea la llama que ilumine el cosmos.
Que tus ojos siempre estén presentes, para devolverle la mirada al soñador que se pierda en la inmensidad del glorioso firmamento.
Burn, my Soul
Cuentan de un alma que quiso arder salvaje.
Cansada de vivir estática en la nada, el alma se decidió por intentar destruír esta monotonía. Golpeó todo cuanto la rodeaba. Sin éxito, padeció en silencio su fracaso. Gritó contra aquello que la retenía para recibir únicamente el eco de su voz. Calló durante años. Explotó de rabia. Sus fragmentos retornaron a su sitio con el paso del tiempo. Lloró libertad. Rieron su llanto. El alma ensombreció inmóvil. Telarañas de amargura tejieron su pena. Lanzó una mirada. Sólo encontró vacío. Escupió contra los muros de su prisión. Ahogó sus aullidos de miseria.
Pero el alma no paró. Prendió su corazón. Calcinó sus carnes sonriendo. Abrasó los muros. Miró las estrellas. Y sus cenizas, libres, volaron con el viento.
Cansada de vivir estática en la nada, el alma se decidió por intentar destruír esta monotonía. Golpeó todo cuanto la rodeaba. Sin éxito, padeció en silencio su fracaso. Gritó contra aquello que la retenía para recibir únicamente el eco de su voz. Calló durante años. Explotó de rabia. Sus fragmentos retornaron a su sitio con el paso del tiempo. Lloró libertad. Rieron su llanto. El alma ensombreció inmóvil. Telarañas de amargura tejieron su pena. Lanzó una mirada. Sólo encontró vacío. Escupió contra los muros de su prisión. Ahogó sus aullidos de miseria.
Pero el alma no paró. Prendió su corazón. Calcinó sus carnes sonriendo. Abrasó los muros. Miró las estrellas. Y sus cenizas, libres, volaron con el viento.
lunes, 12 de diciembre de 2011
Un día decidí que quería morir I
Me despierto. El infernal sonido del móvil me llama para que vuelva a la realidad. Si es que esto es la realidad. Siempre albergo la dudua de si al despertar no estaré naciendo, en un nuevo cuerpo y en un nuevo mundo. Con los recuerdos de este cuerpo eclipsando mi propia memoria. Quién puede asegurarme que ayer no era un perro, comiendo y relamiendo los manjares que estos tontos humanos desprecian en su menú? Quién pueda afirmar sin temor a equivocarse que ayer no era Juan, o Hiroshi, o Boris , o Patricia? Cómo puedo indagar quién fui, cuando todo lo que encuentro son vestigios de quién soy? Y eso, sólo a veces...
Es curioso. Me puse esta canción en el móvil para despertarme de buen humor. No hay canción que más aborrezca ahora. He decidido no cambiarla para así no damnificar a las otras. Pestañeo un par de veces para adaptarme a la luz. Todavía es de noche, por lo que no me cuesta demasiado. Me incorporo con lentitud. Todo mi cuerpo se resiente lastimoso. Todavía tengo agujetas de ayer. Me doy la vuelta y miro hacia mi almohada. Como todas las mañanas, encuentro en ella fragmentos de mis sueños, cada día más resquebrajados. Y eso, aquellos que perduran en mí.
Me he levantado a la hora acordada conmigo mismo, que no es algo que acostumbre a suceder. No puedo ducharme. Haría demasiado ruído. Me visto con las prendas que elegí ayer. Su camiseta, mis calcetines de la suerte, mis calzoncillos de Batman, mi chaqueta favorita y los pantalones más cómodos de mi armario (sin contar con el chándal, pero no es una ocasión en la que proceda vestir chándal). Me da rabia no poder ducharme. Realmente me apetece dar una buena imagen hoy, para variar. De todas formas, me afeito y me lavo los dientes. Hace mucho que no me afeito, así que me cuesta desasir esa inmensa maraña de pelo de mi pálido rostro. Me miro en el espejo y no veo si no a un fantasma, una persona que ya creía muerta, sepultada en mi memoria como mi finada en el olvido. Mi padre escucha el ruído y se acerca al baño. "Para quién te pones tan guapo?", pregunta entre malintencionadas risitas. No contesto. En su lugar pienso "Gilipollas" para mis adentros. No es momento de buscarse un pollo mañanero. Hoy no.
(...)
Camino por la calle con parsimonia, parándome a observar pequeños detalles como un gato tonteando en la hierba. Es un gato de negro pelaje, tan negro que da la sensación de estar limpio pese a su condición de gato callejero. Al pasar a su lado, se detiene y me mira. Me mira como lo haría un perro observando la nada. Algunos, dicen que cuando un perro se queda así, está contemplando un fantasma. Sus ojos parecen ver a través de mí, parecen intuír los misterios de mi alma. Encuentro en esos ojos un único mensaje, una única incógnita. Me preguntan: "Por qué?"
Es curioso. Me puse esta canción en el móvil para despertarme de buen humor. No hay canción que más aborrezca ahora. He decidido no cambiarla para así no damnificar a las otras. Pestañeo un par de veces para adaptarme a la luz. Todavía es de noche, por lo que no me cuesta demasiado. Me incorporo con lentitud. Todo mi cuerpo se resiente lastimoso. Todavía tengo agujetas de ayer. Me doy la vuelta y miro hacia mi almohada. Como todas las mañanas, encuentro en ella fragmentos de mis sueños, cada día más resquebrajados. Y eso, aquellos que perduran en mí.
Me he levantado a la hora acordada conmigo mismo, que no es algo que acostumbre a suceder. No puedo ducharme. Haría demasiado ruído. Me visto con las prendas que elegí ayer. Su camiseta, mis calcetines de la suerte, mis calzoncillos de Batman, mi chaqueta favorita y los pantalones más cómodos de mi armario (sin contar con el chándal, pero no es una ocasión en la que proceda vestir chándal). Me da rabia no poder ducharme. Realmente me apetece dar una buena imagen hoy, para variar. De todas formas, me afeito y me lavo los dientes. Hace mucho que no me afeito, así que me cuesta desasir esa inmensa maraña de pelo de mi pálido rostro. Me miro en el espejo y no veo si no a un fantasma, una persona que ya creía muerta, sepultada en mi memoria como mi finada en el olvido. Mi padre escucha el ruído y se acerca al baño. "Para quién te pones tan guapo?", pregunta entre malintencionadas risitas. No contesto. En su lugar pienso "Gilipollas" para mis adentros. No es momento de buscarse un pollo mañanero. Hoy no.
(...)
Camino por la calle con parsimonia, parándome a observar pequeños detalles como un gato tonteando en la hierba. Es un gato de negro pelaje, tan negro que da la sensación de estar limpio pese a su condición de gato callejero. Al pasar a su lado, se detiene y me mira. Me mira como lo haría un perro observando la nada. Algunos, dicen que cuando un perro se queda así, está contemplando un fantasma. Sus ojos parecen ver a través de mí, parecen intuír los misterios de mi alma. Encuentro en esos ojos un único mensaje, una única incógnita. Me preguntan: "Por qué?"
lunes, 12 de septiembre de 2011
Little Flower, Splendid Rose
¿Y florecerá una nueva rosa? No mientras mi rosa de catorce pétalos no pare de crecer.
(...)
Germinó, pequeña y temerosa, mi amada flor. Dulce. Pequeña. Hermosa. Arraigada en un sentimiento. Regada con susurros. Cultivada en el más íntimo de los rincones.
Seguira creciendo mientras exista este sentimiento. Continuará floreciendo mientras susurre confidencias a su vera. No parará de embellecerse mientras mi íntimo lugar siga reservado a un par de privilegiados.
Pequeño capullo fue para ser la más grande de las flores.
Pequeña atracción, para ser el más grande de los amores.
Susurrante palabra para ser el más usado de mis términos.
Reservado rincón para ocupar todo mi espacio.
Adorada flor, querida rosa. Sigue creciendo.
(...)
Germinó, pequeña y temerosa, mi amada flor. Dulce. Pequeña. Hermosa. Arraigada en un sentimiento. Regada con susurros. Cultivada en el más íntimo de los rincones.
Seguira creciendo mientras exista este sentimiento. Continuará floreciendo mientras susurre confidencias a su vera. No parará de embellecerse mientras mi íntimo lugar siga reservado a un par de privilegiados.
Pequeño capullo fue para ser la más grande de las flores.
Pequeña atracción, para ser el más grande de los amores.
Susurrante palabra para ser el más usado de mis términos.
Reservado rincón para ocupar todo mi espacio.
Adorada flor, querida rosa. Sigue creciendo.
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